Los 6 ciegos y el elefante

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Hace una semana una amiga compartió conmigo la siguiente fábula extraída del libro “Saque al Tiburón de su Pecera”:

“En la Antigüedad, vivían seis hombres ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era el más sabio. Exponían sus saberes y luego decidían entre todos quién era el más convincente.Imagen

Un día, discutiendo acerca de la forma exacta de un elefante, no conseguían ponerse de acuerdo. Como ninguno de ellos había tocado nunca uno, decidieron salir al día siguiente a la busca de un ejemplar y así salir de dudas.

Puestos en fila, con las manos en los hombros de quien les precedía, emprendieron la marcha enfilando la senda que se adentraba en la selva. Pronto se dieron cuenta que estaban al lado de un gran elefante. Llenos de alegría, los seis sabios ciegos se felicitaron por su suerte. Finalmente podrían resolver el dilema.

El más decidido, se abalanzó sobre el elefante con gran ilusión por tocarlo. Sin embargo, las prisas hicieron tropezar y caer de bruces  contra  el costado del animal. “El elefante  –exclamó– es como una pared de barro secada al sol”.

El segundo avanzó con más precaución. Con las manos extendidas fue a dar con los colmillos. “¡Sin duda la forma de este animal es como la de una lanza!”.

Entonces avanzó el tercer ciego justo cuando el elefante se giró hacía él. El ciego agarró la trompa y la resiguió de arriba a abajo, notando su forma y movimiento. “Escuchad, este elefante es como una larga serpiente”.

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Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movía para asustar a los insectos. El sabio agarró la cola y la resiguió con las manos. No tuvo dudas, “Es igual a una vieja cuerda” exclamó.

El quinto de los sabios se encontró con la oreja y dijo: “Ninguno de vosotros ha acertado en su forma. El elefante es más bien como un gran abanico plano”.

El sexto sabio que era el más viejo, se encaminó hacia el animal con lentitud, encorvado, apoyándose en un bastón. De tan doblado que estaba por la edad, pasó por debajo de la barriga del elefante y tropezó con una de sus gruesas patas. “¡Escuchad! Lo estoy tocando ahora mismo y os aseguro que el elefante tiene la misma forma que el tronco de una gran palmera”.Imagen

Satisfecha así su curiosidad, volvieron a darse las manos y tomaron otra vez la senda que les conducía a su casa. Sentados de nuevo bajo la palmera que les ofrecía sombra retomaron la discusión sobre la verdadera forma del elefante. Todos habían experimentado por ellos mismos cuál era la forma verdadera y creían que los demás estaban equivocados.”

Los diferentes puntos de vista tuvieron su origen al asumir que, según su experiencia y conocimiento parcial, ya disponían de la verdad y realidad total, no se consideró que probablemente todos los puntos de vista se complementaban.

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Hemos de tomar en cuenta que todos y cada uno de los seres humanos llevamos en nuestro interior:

  • Nuestros Valores, aquellos principios que nos permiten orientar nuestros comportamientos y que pueden ser variables en cada persona, incluso pueden haber personas que definan los mismos valores y el nivel de importancia que se le atribuye a cada uno puede ser diferente para cada persona.
  • Nuestras Creencias, que no son más que las generalizaciones que hacemos basándonos en la relación de experiencias y sobre las cuales fundamos nuestras actitudes: “todo el mundo es así…”, “eso no es posible hacerlo…”, “la vida es bella…”.
  • Nuestras Actitudes, que pueden ser a favor o en contra de algún particular (persona, situación o cualquier resultado de la actividad humana) y según sea ésta relación (positiva o negativa), habrá una posible predisposición a la acción.
  • Finalmente, tenemos nuestras Opiniones, las cuales construimos al mezclar nuestros valores, creencias y actitudes.

Y es con éste coctel que emitimos juicios sobre la realidad, que resulta ser una percepción desde nuestro sentir y experiencia. La antigua fábula nos sirve como reflexión para no dejarnos “cegar” por nuestras Expectativas y Opiniones (Valores + Creencias + Actitudes), dándonos la oportunidad de explorar, conocer y aceptar más allá de lo que a simple vista tenemos.

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Visión global del liderazgo

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Haciendo un collage de lo leído, escuchado y vivido, puedo decir que desde mi perspectiva, el liderazgo es la capacidad de influir las masas, sacando lo mejor de ellas y motivándolas para que voluntaria y entusiastamente alcancen las metas que no lograrían por si solas, cubriendo los objetivos armónicamente.

Considero que desde el momento en el cual una persona se hace responsable por el desempeño de un equipo, está inmerso el ejercicio de tres roles: ser supervisor de las personas y las tareas; ser gerente del equipo y los procesos, y ser líder de una visión y una misión. Es interesante la relación de estos papeles ya que no necesariamente todos los líderes son gerentes ni todos los gerentes son líderes, ser líder es decisión de cada persona mientras que ser gerente o supervisor, es parte del cargo.

Han sido muchas las teorías desarrolladas para identificar los ingredientes que sustenten y garanticen el éxito y la eficacia de un líder, entre las más resaltantes tenemos aquellas basadas en captar en las personas sus características relacionadas con la capacidad de dirigir u orientar equipos, otras fundamentadas en sus comportamientos e interacción con los colaboradores e inclusive, aquellas asentadas en la flexibilidad del líder ante las diferentes situaciones. Hoy en día, teniendo una sociedad multicultural con un mercado tan voluble y una realidad exigente de enfoque, adaptabilidad e innovación, diría que la figura de un líder exitoso es la fusión de los componentes antes descritos.

Si bien existen evidencias de una predisposición genética y biológica para que alguien surja como líder, también es importante la presencia y desarrollo de otros factores, tales como el carisma, la seguridad en sí mismo, el conocimiento relacionado al trabajo y el emprendimiento, entre otros. Esto lo podemos notar en ciertos personajes como Carlos Coste, Rosa Parks, Mahatma Ghandi y Carolina Herrera, ya que más allá de realización personal y la conquista de las metas en sus respectivos campos de acción, han logrado la transformación de personas y hasta naciones. Y es que ser líder, va más allá de la superación de uno mismo, abarca la orientación y acompañamiento para el desarrollo de otros individuos.

En consecuencia, el ejercicio del liderazgo permite la alineación de equipos humanos, capitalizando las fortalezas, identificando los aspectos mejorables y creando en conjunto una filosofía de trabajo que conjuga en un mismo sentido los intereses individuales, grupales y organizacionales. Cada vez se acentúa más la tendencia hacia un liderazgo compartido, esto sucede a través del llamado empoderamiento, donde las estructuras jerárquicas verticales cambian a un sistema circular que resulta ser mucho más provechoso para la organización, ya que en el mismo se aprovechan directamente los aportes e ideas del equipo humano y simultáneamente, forman parte activa del control del sistema. Para este proceso de empoderamiento, el líder transmite confianza y convicción por una misión, proporciona una visión inspiradora, elimina las barreras existentes para el desempeño y abre espacio para la co-participación de los seguidores.

Para esa clave del éxito, no podemos pasar por alto el elemento más importante, el equipo humano, ya que al fin y al cabo, un líder sin gente no es líder. En el colectivo está la fuerza y el potencial necesario para lograr el objetivo, y es tarea del líder conectar la visión y misión con las emociones y acciones del talento humano, solo así emanará de ellos la energía y el compromiso requerido para trascender más allá de sus propios desafíos e intereses. Es por esto que la comunicación efectiva y las relaciones interpersonales juegan un papel vital en la victoria del liderazgo, lo que ha originado que los dirigentes presenten un comportamiento percibido como nuevo, informal y no convencional donde el contacto visual, el lenguaje corporal, un tono de voz cautivador y un interés por el ámbito personal de los individuos, son parte de las herramientas.

Así mismo, considero que un líder tiene la capacidad de manejar los agentes que enmarcan un objetivo, desde el equipo humano y los recursos disponibles hasta el clima organizacional y su entorno ya que ineludiblemente, todos y cada uno, influyen para que se alcance o no, la meta propuesta. Depende entonces del análisis y la flexibilidad que pueda tener el líder para amoldar su estilo a cada cambio, persona y situación. 

En síntesis, como dijo en alguna oportunidad aquel director que ascendió abrumadoramente las utilidades de la compañía General Electric, Jack Welch: “Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores, eres un líder”.

Planificación y Control: ¡10 Pasos para el Éxito!

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Desde mi punto de vista, la planificación es una ventaja competitiva que marca la diferencia en la ejecución de proyectos: minimiza la improvisación, optimiza el uso de los recursos, mejora el flujo económico, maximiza la posibilidad del cumplimiento de objetivos y la satisfacción del cliente.

Es posible realizar una planificación y sentirnos cómodos con ello, incluso la tecnología nos brinda diversas herramientas que nos facilitan el trabajo y se adaptan según las necesidades que presentemos: para la fase de diseño del proyecto podemos utilizar un software llamado E-Draw Mind Map y para las fases de control y seguimiento podríamos utilizar Microsoft Project Manager, sin embargo el uso de softwares no es una limitante del proceso.

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En este sentido, les comparto 10 pasos para llevar a cabo un proceso de planificación y control:

  1. Creemos el ambiente propicio: Ubiquemos un espacio cómodo con iluminación adecuada, preparemos alguna bebida refrescante y quizás alguna música de fondo y de tipo instrumental para amenizar el ambiente. Mientras más cómodos estemos menos nos distraeremos de nuestro proceso creativo.
  2. Tormenta de ideas: Anotemos en una hoja, pizarra, pc o tablet todas las ideas que se nos ocurran, bien sea cosas que necesitemos adquirir para el proyecto, actividades que debemos hacer, personas a contactar, beneficios, puntos de mejora y diferenciadores.
  3. Organicemos las ideas: Ahora vamos a categorizar las ideas, es decir, vamos a organizarlas por semejanza o relación. Por ejemplo: una categoría podría ser “Publicidad” y en ella podríamos agrupar: material POP, campaña de expectativas, alianzas estratégicas con radio y televisión.
  4. Asignemos prioridades: La verdad es que “cuando todo es importante, nada es importante” es por esto que es necesario establecer nuestros primeros focos de atención, quizás hasta podamos definir fases de ejecución. Cuando tengamos el paso a paso del proyecto nos sentiremos más seguros y será más fácil evaluar nuestro avance global.
  5. Desglose de actividades: Ahora comencemos a detallar cada punto, es decir, definamos la secuencia de actividades necesaria para lograr cada punto de la categoría, así podremos estimar los recursos que necesitaremos en cada una, incluyendo personal y tiempo.
  6. Establezcamos indicadores de medición: ¿Cómo sabremos si vamos por buen camino? Eso lo definimos nosotros mismos: ¿será por la cantidad de clientes contactados?¿por la cantidad casos procesados como clientes satisfechos?¿por las unidades fabricadas en “x” tiempo?¿por la estadística de visita en la web? Esta es la forma más objetiva de auto evaluarnos.
  7. Definamos responsables: Apliquemos otra vez eso de todo y nada: “Cuando todos son responsables, nadie es responsable”, es mejor definir una única persona responsable por objetivo y/o categoría, depende de la magnitud del proyecto, igual esta persona tendrá apoyo del resto de las personas pero es quien debe responder por el logro de su asignación.
  8. ¡Manos a la obra!: El próximo paso es poner en marcha nuestra locomotora e invertir de la mejor forma posible nuestro tiempo y energía en ella.
  9. Seguimiento y control: Tomémonos un momento para evaluar qué tan cerca o lejos estamos del plan que diseñamos según los indicadores que definimos en el paso 6, consideremos posibles ajustes o modificaciones según el caso, si estamos por debajo de lo que esperábamos estamos a tiempo de tomar medidas al respecto y si estamos por encima, quizás debemos considerar esta velocidad del proceso y evaluar si afecta el resto de las actividades. La planificación no está hecha sobre piedra, su objetivo es impulsar nuestro progreso, no mermarlo.
  10. Celebración: ¡Cada experiencia es un logro y como tal hay que celebrarlo! ¡Qué sabroso es cuando algo que estaba sólo en nuestra mente luego lo vemos materializado!

“Ni el cielo es el límite para quien así lo cree”

Competitividad dentro del equipo: ¡A costillas de todo y de TODOS!

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Recientemente tuve la oportunidad de adentrarme en la dinámica de un equipo sumamente talentoso, cada integrante con su particular personalidad y habilidades, unos más espontáneos, otros más planificados y otros más alegres pero lo que tenían en común era el alto sentido de compromiso, creatividad y competitividad. Esto pintara un panorama normal si esa última palabra, “competitividad”, no se interpusiera entre ellos mismos.

La competitividad cuando es sana promueve la innovación, el crecimiento y el desarrollo de las organizaciones y las personas que la conforman, razón por la cual resulta una fortaleza importante si consideramos el mercado voluble, la sociedad multicultural y la realidad exigente de enfoque y adaptabilidad que viven las empresas.

De igual forma debemos considerar que el cómo se relacionan los integrantes del equipo influye en sus actividades, decisiones, procedimientos y por ende, en la calidad de sus resultados. Son los mismos integrantes quienes definen su ambiente, su dinámica está enmarcada por sus valores y sus normas (sean verbalizadas o no) y si a esto sumamos una competitividad que no se canalice adecuadamente, podríamos obtener como resultado la división del equipo, sin pasar por alto la experiencia de sus miembros durante el proceso: desgaste emocional, reactividad o posición agresiva, ausencia de confianza, falta de fluidez en los procesos, luchas de ego y de poder, entre otros.  Vale destacar que aún con esta dinámica es posible alcanzar resultados pero evidentemente a un alto costo: a costillas de todo y de todos.

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Claro está que cambiar ésta forma de interactuar no se logra de la noche a la mañana pero un muy buen primer paso sería sentar como base del equipo la confianza. Cuando los miembros de un equipo gozan de confianza entre ellos mismos es posible dejar de lado los egos, solicitar ayuda, apreciar las experiencias de los demás, propiciar reuniones y trabajar unidos.

Una de las formas más sencillas y básicas que sugiere Lencioni (2002) para propiciar confianza en un equipo es compartiendo experiencias en el tiempo que permitan a sus integrantes conocerse un poco más, cuando se sientan cómodos al estar expuestos unos con otros dejarán de ocupar su mente en cómo protegerse a sí mismos.

Como me decía un amigo hace algún tiempo: “No es una carrera de velocidad, es un maratón que se corre por etapas”.

San Valentín…una leyenda que honra la actualidad…

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Hoy es un día muy especial en varias partes del mundo, hoy se celebra el tan llamado “Día del Amor y la Amistad”, “Día de los Enamorados” o “Día de San Valentín”.  Algunas personas piensan que es un día inventado por los comercios para incrementar sus ventas y otras piensan que es un recordatorio para agasajar a nuestros seres queridos, lo que pocos saben es la leyenda que se antepone desde hace muchos años a estas ideas, acontecimientos que se remontan a la época del Imperio Romano cuando un sacerdote defendió con su vida sus ideales, valores y creencias sin importar que al hacerlo contradijese y desafiase el gobierno del momento, es así como San Valentín celebraba a escondidas los matrimonios de jóvenes enamorados pese a la prohibición emitida por el Emperador Claudio II con el fin de incrementar la población militar.

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Es increíble como una leyenda tan antigua se adecua perfectamente a la realidad actual de algunos países donde la gente defiende con su vida sus principios, valores y futuro, aún cuando esto se traduzca a oponerse al gobierno del momento.

Pienso que en esta semejanza hay dos aspectos importantes:

1)      La fuerza de las creencias: Según Dilts (1990) las creencias son generalizaciones firmemente mantenidas sobre una causa, un significado, los límites del mundo que nos rodea, nuestra aptitud e incluso nuestra identidad. Algunos ejemplos sencillos de creencias pueden ser: “ya es demasiado tarde”, “de todos modos van  a ganar”, “esta vez será diferente”, “unidos podemos lograrlo”, entre otras. Estas ideas que consideramos como ciertas desencadenan pensamientos que generan emociones y acciones, por ende, dependiendo si nuestras creencias son negativas obtendremos resultados que probablemente no nos agraden pero si nuestras creencias son positivas y se combinan con nuestra pasión, nos llevarán a niveles de exaltación y convicción sumamente confortantes, dándonos el impulso necesario para hacer lo inimaginable y lograr lo que antes parecía inalcanzable.

2)      El momento de la decisión: ¿Cuánto tiempo puede pasar para que se tome la decisión de defender nuestras creencias y valores? La decisión se toma en un momento, lo que puede consumir tiempo es llegar a ese justo y preciso instante donde los factores y fuerzas, externas e internas, se conjugan para obtener ese resultado que buscamos, así que depende y varía según cada persona. Al salir de nuestra zona de confort, desligarnos de las culpas, redefinir nuestras creencias si es necesario y entregarnos a la acción, el momento de la decisión habrá llegado.

Este “Día de San Valentín” no sólo ha servido para agasajar a los enamorados y amistades, ha servido para honrar nuestros valores y creencias.

La verdad detrás de…¡LA VIDA ES CON SODA!

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La verdad detrás de...¡LA VIDA ES CON SODA!

Quienes me conocen saben que hay algún par de frases que me caracterizan, entre las cuales mi favorita es: ¡LA VIDA ES CON SODA!

En esta era tan acelerada me resulta sumamente refrescante el decirme “¡LA VIDA ES CON SODA!” y aunque es una frase que en muchas ocasiones roba sonrisas y rompe el hielo, en lo particular tiene un gran valor dado que me lleva a un punto de reflexión donde me detengo y antes de continuar es posible que me cuestione algunos de estos detalles:

• ¿Tengo un objetivo definido? ¿lo comprendo a plenitud?
• ¿Para mí es realmente importante esto que deseo lograr?
• ¿El impacto que lograré en mi entorno será positivo?
• ¿He logrado algo similar antes? ¿cómo lo hice?
• Lo que estoy haciendo ¿me aleja o me acerca de mi objetivo?
• En lugar de lo que estoy haciendo ¿qué haría para alcanzar mi objetivo?
• ¿Alguien ha logrado el propósito que planteo en una situación similar a la mía? ¿cómo lo hizo?
• ¿Tengo todos los recursos en la cantidad y de la calidad que los necesito? De no ser así ¿cómo puedo obtenerlos? ¿qué otras opciones tengo?
• ¿Qué clase de apoyo necesito? ¿puedo conseguirlo en mi red de contactos?
• Si necesitara ahorrar tiempo sin afectar la calidad del proceso y del resultado ¿qué haría?
• De lo que he aprendido hasta ahora ¿qué otras cosas pudiese poner en práctica? ¿qué otras cosas debo aprender?
• ¿A qué me comprometo? ¿qué acciones tomaré y cuándo lo haré?

Desde mi punto de vista, es tan valioso enfocarnos en nuestras acciones como tomarnos un momento para asegurarnos que vamos por el mejor de los caminos que consideramos, si estamos invirtiendo nuestro tiempo y energía más nos vale hacerlo en algo que abone la ruta que decidimos tomar.

Una vez que revisemos nuestro plan y continuemos con nuestro quehacer, nos sentiremos más tranquilos pues rápidamente nos habremos dado la oportunidad de alinear nuestra estrategia de tal forma que sea congruente con nuestra meta y así poder decir con toda la placidez posible: ¡LA VIDA ES CON SODA, disfrutémosla!

9 Claves para mejorar nuestra Comunicación

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9 Claves para mejorar nuestra Comunicación

Estoy segura que alguna vez y refiriéndose a alguna persona, han pensado y quizás hasta verbalizado la siguiente pregunta: “¿cuántas veces tengo que repetírtelo?”

Pues señores, para que tengamos una aproximación de la tan anhelada cifra, les muestro el llamado Cono del Aprendizaje, el cual fue propuesto por el Pedagogo Edgar Dale.

¡Fíjense que sólo recordamos el 20% de lo que escuchamos!

Desde ésta premisa y considerando que nuestra comunicación en su gran mayoría es verbal, deducimos que por cada frase compuesta por 5 palabras nuestro público sólo recuerda 1 de éstas. ¿Cuán frustrante y desgastante puede resultarnos esto en cualquiera de nuestros campos de acción (hogar, trabajo, comunidad, etc)? Depende de nosotros.

Todas las personas somos diferentes, reafirmamos con nuestra existencia aquel dicho popular que dice: “cada cabeza es un mundo” y por si fuera poco, cada persona desarrolla los sentidos de forma diferente:

– algunos son más auditivos: entienden y perciben su entorno a través de los sonidos,
– otros son kinestésicos: entienden y perciben su entorno a través de las experiencias
– y otros son más visuales: entienden y perciben su entorno a través de las imágenes y los colores.

Entonces, estando conscientes de esta información, cuando nos comunicamos:

– ¿Realmente estamos utilizando el canal idóneo para cada persona?
– o mejor aún, ¿utilizamos varios canales al mismo tiempo para garantizar el resultado deseado?

Algunas personas solemos decir: “el/ella no entiende”… ¿y si por un momento tomáramos esa pelota y dijéramos: “es que YO no me doy a entender”? Claro, ahora que tenemos la pelota vemos que el resultado de nuestra comunicación es nuestra responsabilidad.

Sí, esto de la comunicación es complejo, lo bueno es que hay un sinfín de opciones para mejorar el cómo lo hacemos y a continuación les ofrezco algunas:

1) El mejor lugar, el mejor momento: antes de emitir un mensaje, fíjate si las condiciones son las deseadas para el tema a tratar: ¿hay mucho ruido?¿hay mucha gente?¿hay mucho calor/frío?¿necesitas sillas?¿importa si dónde estás pueden interrumpirte?
2) Utiliza un tono cálido: éste es el mejor canal para los auditivos así que el tono será como la melodía de tu mensaje, más vale utilizar uno que la gente quiera recordar.
3) Menos es más: procura que tus ideas sean concretas y concisas, facilita una cantidad suficiente de detalles para dar a comprender la idea (ni estar en el extremo de no dar ningún tipo de pormenores ni dar tal magnitud de referencias que las personas no puedan recordarlos).
4) Utiliza dibujos, gráficos, fotografías: así dejarás una clara imagen de lo que deseas y el mensaje llegará mejor a aquellos que sean visuales.
5) Muestra con hechos lo que deseas: Hagámonos cargo de los kinestésicos, si vamos a delegar o enseñar algo, mostrémosle cómo se hace y solicitemos que lo repitan solos para verificar cómo lo hacen.
6) Valida la comprensión del mensaje: no basta con preguntar: “¿entendiste?” ya que la respuesta se limita a un “si” o un “no” y de esta forma no podremos saber qué fue exactamente lo que la otra persona tradujo de nuestra idea. En su lugar, sugiero preguntar: “¿qué entendiste?”, así la respuesta va orientada a una explicación de lo comprendido.
7) Déjalo también por escrito: dependiendo del caso puedes hacer una nota, informe o correo; así sirve de recordatorio, registro y será una buena vía para los visuales.
8) Antes de enviarlo, ¡léelo!: sugiero leer en voz alta los escritos, informes o correos antes de enviarlos, así tenemos una oportunidad de escucharnos y verificar que estamos utilizando las mejores palabras para nuestro mensaje. Si no estamos seguros de cómo pueden interpretarse, es mejor que cambiemos las palabras.
9) Si no obtienes el resultado deseado, ¡HAZ OTRA COSA!: estamos llenos de creatividad, dejemos que ésta fluya para que logremos idear una nueva forma de comunicarnos y así el mensaje sea comprendido. Con un buen “para qué”, encontraremos el mejor de los “cómo”.